lunes, 24 de noviembre de 2008

BOMBAS A MÍ




Bienvenidos, amigos del misterio, sabuesos de lo desconocido, expertos descifradores de lo imposible, aquellos que ven más allá y luego vuelven, hoy, en milenio a la cuarta (dimensión), nos adentraremos el lo que fue el escalafón más alto de las guerras nucleares: las bombas atómicas. Y es que el otro día, viendo "Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal" me quedé un poco desconcertada.
¿Acaso es posible sobrevivir a una explosión nuclear? ¿O es que "Indie" es también un superhéroe de los años 50 (aunque en la peli esté un poco viejuno)?

Al inicio de la película, Henry Jones Junior II escapa de las garras de los rusos que desean matarle a toda costa porque sabe demasiado, y tras una huída al más puro estilo Lucas, sale prácticamente ileso. Después trata de esconderse en una casa que encuentra, pero cuál es su sorpresa, que cuando llega a la casa está habitada por una familia de maniquíes. Y es que resulta que toda esa urbanización era de pega. Se encontraba en medio de una zona de pruebas de bombas nucleares y justo a punto de que tiraran una, y claro como no podía huír porque el radio de alcance que tiene una bomba de tal calibre es de por lo menos 57 kilómetros (si es de 20 megatones), pues la única salida que vió, al igual que haría Mc Giver, es de la de meterse en una nevera. Evidentemente todo lo que estaba a su alrededor se desintegra menos la nevera, que sale despedida a una velocidad de vértigo, dando sus correspondientes choques contra el suelo, pero milagrosamente salió ileso (como decían siempre en Impacto TV).
Después, cuando lo encuentran los americanos, le dan una ducha dejándole bien limpito, y... y bueno no os cuento más, que seguro que hay algún aficionado a Indiana Jones entre nosotros y quiere que no le desgracie la película.

Y mi pregunta es la siguiente: ¿se podría usar una nevera doméstica para sobrevivir a una explosión nuclear?

La bomba atómica es un arma de destrucción masiva que se desarrolló en los años 40 en Estados Unidos, y que se basa en una reacción en cadena no controlable de desintegración del núcleo de uranio-235 o plutonio-239. Su mecanismo se describe como un bombardeo de neutrones que escinden el núcleo en partes más pequeñas, liberando gran cantidad de energía y más neutrones, que a su vez rompen más átomos.




Como efectos secundarios inmediatos tenemos la gran cantidad de calor que produce, radiación gamma, la tremenda onda expansiva que arrasa con todo, y como efectos tardíos, lluvia ácida, incendios, etc.

Bien, sabido esto, es difícil pensar que una persona metida dentro de una nevera pueda sobrevivir a tal explosión, pero me viene a la mente la idea de los trajes anti-radiación. Si estos trajes pueden protegernos en un tanto por ciento elevado de la radición, ¿por qué una nevera no?

Los trajes anti-radiación están fabricados con fibras de metales pesados como el plomo, aunque actualmente están desarrollando nuevas fibras más ligeras de polímeros con propiedades parecidas a las de estos metales. Entonces si los trajes que están formados por estos materiales, bloquean la radiación, una nevera de aquella época compuesta también por plomo y otros metales (de aquella el plástico se utilizaba poco, no como ahora), sumándole también que tiene cierre hermético, ¡podría servir como medio casero de escape! (en qué estarían pensando los americanos, ¡ni refugio nuclear ni gaitas!). Lo malo que con tanto meneo, si la radiación no te mata, los golpes contra el suelo, probablemente sí.

Como siempre, mis suposiciones se van al garete, pues a ver quién es el listo que se presta volutario (para ver si estoy en lo cierto) y quizás sea más bien lo que dice nuestro profesor de FCF: "suspension of disbelieve", más que una posible realidad. De todas formas, merece la pena intentarlo.

2 comentarios:

Twisted angel dijo...

Es que Indi es mucho Indi... Pregúntaselo a Pablo... Jajajaja!!!!

eldiospan dijo...

Comentemos pues.

El día que los americanos incluyan en sus películas un efecto especial extraño pero realizable, el universo implosionará y volveremos a la sopa primigenia como mínimo.

Al margen de lo ridículo que queda en la película ver volando una nevera cuando al final vuela un platillo... (sorry), se me vienen a la mente dos ideas principales. La primera es cuestionar el motivo por el que los americanos y sus máquinas de guerra hacían (hacen..?, hicieron..?)pruebas nucleares. ¿No sabían el poder destructivo de un material que te deja como un gato esfinge con sólo mirarlo? ¿Intentaban medir el radio de acción, que queda claro que son 57 km? y lo más importante, ¿cuáles habrán sido los efectos de tales travesuras en el planeta? Pues nada, nada de nada.

La segunda cuestión que me sugiere es que posiblemente habría que estudiar los efectos beneficiosos de la radiación en los seres humanos (o fílmicos). Viendo que Indy sale ileso de una fuerza atómica de 20 megatones, o que después de la guerra fría James Bond está más joven, más cachas y más rubio que en la primera entrega, habría que pensar en donar esta tecnología a Corporación dermoestética. Imagínate, reflejos dorados en tu pelo, depilación definitiva y los músculos del Increíble Hulk (producto de los rayos gamma, por cierto). Es una idea...

Escribe, escribe, nunca se sabe si te contratarán como asesor científico de la próxima película de John Woo.

BS. eldiospan